50 años del último gran terremoto de Caracas.

“El suelo se movía como un mar picado”. Esa noche del 29 de julio de 1967 las calles de Caracas se estremecieron con un terremoto que destrozó más de un centenar de estructuras, demolió cinco edificios y dejó más de 1.200 víctimas, según la portada de El Nacional del día siguiente.

Terremoto de Caracas. Publicado en El Diario El Nacional el 30 de julio de 1967.

Sin aviso, un crujido de 35 segundos interrumpe la noche caraqueña. El sismo de 6.5 a 6.7 grados en la escala de Richter  hace que el suelo comience a batirse. Las estructuras comienzan a ceder. Todos saben que se trata de un terremoto, pero la sacudida brutal no los deja pensar.

El epicentro del sacudón.

El epicentro del bamboleo proviene del litoral central, a 20 km de Caracas. Cuando cesa el sacudón, todo se convierte en quietud, miedo y silencio. Las consecuencias del movimiento sísmico ya son visibles en muchas partes del litoral.

Casa destruida en el litoral central por el terremoto que en una noche causó pánico y terror ante un fenómeno natural que conmociono al país. Caracas, 31-07-1967 (FRANCISCO EDMUNDO PÉREZ / ARCHIVO EL NACIONAL)

Por su parte, en la Mansión Charaima, una lujosa residencia vacacional ubicada en La Guaira, los vecinos corren escaleras abajo. El edificio luce como un barco a punto de naufragar, y es que fue construido justo encima de la falla que esa noche expulsó su furia.

Esos instantes cambiaron para siempre la vida de la familia Páez Pumar, los habitantes del penthouse de la Mansión.

Cuando cesa el sacudón, Myriam Páez Pumar está sepultada bajo toneladas de cemento triturado, pero viva. Quedó atrapada en un espacio entre los escombros, con las dos manos presionadas por una viga de concreto. Le pide a Dios calma para convertir su desesperación en tranquilidad, resignada a que su vida acabe tan solo a los 25 años. De pronto, algo la estremece: es la voz de su hija mayor María Alexandra, quien pide ayuda. No puede verla ni sentirla, solo escucha su quejido y le responde para calmarla. De sus otros hijos ni un sonido. Un escalofríos le recorre el cuerpo. (Pereira, 2007, pág 1)

Mientras tanto, su esposo, el ingeniero Alejandro Pérez Pumar, estaba saliendo del Edificio cuando le sorprendió el ronquido de la tierra. Recordó que su familia estaba en el piso 10, subió las escaleras hasta donde pudo. Los últimos cuatro pisos de la Mansión Charaima habían desaparecido.

Maniobras de rescate en la Mansión Charaima, edificio del litoral afectado por el terremoto de 1967. Lograron sacar milagrosamente de los escombros a los hijos del ingeniero Páez Pumar y a su esposa. Caracas, 31-07-1967 (FRANCISCO EDMUNDO “GORDO” PÉREZ / ARCHIVO EL NACIONAL)

El terremoto se ensañó contra los ricos.

Según el periodista venezolano Javier Pereira (Siete Días, 2007, pág 4) dos periodistas de guerra cubrieron la noticia del fenómeno natural. Al final de la madrugada, recorrieron el oeste de la capital, en la mañana fueron a La Guaira, y a las doce horas de trabajo llegaron a la conclusión: “El terremoto se ensañó contra los ricos”. 

En muchas zonas populares no tenían idea de la magnitud de los acontecimientos, puesto que no habían sufrido casi daños. Por el contrario, en las zonas de clase alta-media de Altamira y Los Palos Grandes, se podía apreciar la cara ruda de la tragedia.

Luken Santana lleva cinco horas durmiendo en el apartamento 5-4 del Edificio Palace Corvins, en la avenida principal de Altamira Sur. (…) una compañera lo llama y mientras cruza las primeras palabras, Luken escucha un ruido lejano que crece hasta mover las paredes. Responde a un instinto que lo impulsa a salir del apartamento. Abre el seguro con inusual rapidez y se lanza en busca de las escaleras, mientras las paredes se quiebran como si fueran galletas. Salta del piso 5to, al piso 4to, 3ero,  2do, hasta que siente una fuerte corriente de aire que le congela el cuello y un chaparrón de agua fría que le cae sobre su cabeza. En ese momento una de las torres del Edificio Palace Corvins de Altamira se desploma por completo. (Pereira, 2007, pág 1)

Escombros de lo que fuera horas antes el edificio San José de Altamira, edificio recordado por el número de víctimas que perecieron bajo los restos de la estructura durante el terremoto. Caracas, 01-08-1967 (FRANCISCO EDMUNDO “GORDO” PÉREZ / ARCHIVO EL NACIONAL)

Estos periodistas que se percataron de la grave situación y el problema de desinformación, decidieron realizar un crudo programa de televisión de una hora titulado “La horrible cara de la tragedia”, transmitido 24 horas después del terremoto.

Los profetas del Terremoto.

Según registros publicados en año 1967, hay dos avisos públicos que alertaron sobre el terremoto. A finales de junio un abogado de nombre Emiliano Escovar Áñez, se acercó a las oficinas de El Universal e informó que ocurriría un terremoto dentro de un mes, según sus estudios radiestecista: método para encontrar actividad inusual en el subsuelo a través de un péndulo.

Tan solo una semana antes del movimiento sísmico, un profesor de liceo de nombre Luis G. Hernández, llegó a la sala de redacción de El Nacional de Maracaibo, con la noticia proveniente de un vidente que anunciaba el rugido del Ávila.

Por supuesto, nadie le dio crédito a ninguno de los dos hasta después del terremoto, cuando se convirtieron en los personajes más buscados de Venezuela.

La revista Élite también predijo el terremoto.

Portada de la Revista Élite publicada el 21 de enero de 1967.

Seis meses antes, la revista Elite publicó un reportaje del periodista Luis Duque titulado: ¿Un terremoto destruirá a Caracas? En la portada, figura un dibujo a color de las torres de El Silencio siendo desmoronadas y envueltas en una nube de polvo.

En esas páginas, se hacía referencia a las profecías de Marina Marotti sobre un presunto sismo en la ciudad,  así como las declaraciones de 1800 del geógrafo Alexander von Humboldt, en la cual afirmaba que en un plazo de 150 años, Caracas podía ser devastada por un gran terremoto.

Una semana después de la publicación, la revista incluyó un aviso muy diplomático en el que aseguraba que el reportaje sólo buscaba alertar a las autoridades y que no tenían ninguna intención sensacionalista.

Finalizamos este recuento del pasado con una selección de imágenes de varios fotógrafos legendarios de El Nacional, amablemente cedidas por el Archivo de El Nacional.  

Personas en la calle abandonando sus hogares por el temor a un nuevo movimiento telurico, eran comunes en las horas de la noche cuando ocurrió el terremoto. Caracas, 31-07-1967 (FRANCISCO EDMUNDO “GORDO” PÉREZ / ARCHIVO EL NACIONAL)

 

Bomberos trasladan cadáveres de las victimas del terremoto en Caracas el 29 de julio de 1967. (JUAN QUIJANO / ARCHIVO EL NACIONAL)

 

Un policía observa los daños causados en los ascensores de un edificio durante el terremoto en Terremoto de Caracas. 29 de julio de 1967. (ARTURO BOTTARO / ARCHIVO EL NACIONAL)

 

Terremoto de Caracas, el 29 de julio de 1967. (JOSÉ SARDA / ARCHIVO EL NACIONAL)

 

Trabajadores realizan recolección de escombros luego del terremoto en Caracas el 29 de julio de 1967. (RAMON VILLA / ARCHIVO EL NACIONAL)

Referencia bibliográfica:

Javier Pereira (2007) Testimonios del último gran terremoto de Caracas,  Siete Días (29-07-2007) 1-4. El Nacional.

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *