Las ❛calculadoras de Harvard❜ o las mujeres que clasificaban las estrellas

Entre las llamadas calculadoras de Harvard se encontraban Antonia Maury y Williamina Fleming. / D.R.

Entre las llamadas calculadoras de Harvard se encontraban Antonia Maury y Williamina Fleming. / D.R.

Las ❛calculadoras de Harvard❜ o el ❛harem de Pickering❜ fueron las mujeres que sentaron las bases de la astrofísica moderna, entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuando las computadoras no eran máquinas sino mujeres.

La fotografía que vimos anteriormente fue tomada en el Observatorio de Harvard en Cambridge, Massachusetts, cerca del año 1890. La imagen muestra mujeres vestidas al estilo victoriano, durante las labores de análisis de fotografías del firmamento y catalogación de estrellas.

Las ❛coleccionistas de hechos astronómicos❜ descubrieron enanas blancas, novas y nebulosas, fueron responsables de catalogar más de diez mil estrellas, y todo ello bajo un salario ínfimo —muy por debajo del hombre— de entre veinticinco y cincuenta centavos la hora.

Aquellas heroínas que revolucionaron el mundo de la ciencia y la astronomía son prácticamente unas desconocidas. Por ello, en ánimos de saldar otra deuda histórica, dedicamos este post a las ❛calculadoras de Harvard❜.

El inicio del ❛harem de Pickering❜

La historia de las ❛calculadoras de Harvard❜ es la historia de la conocida nomenclatura espectral —aún utilizada— (O, B, A, F, G, K, M) basada en la temperatura superficial de las estrellas. Dicho origen se sitúa en un contexto socio cultural donde el rol de la mujer en el ambiente científico era subvalorado.

El proyecto sobre clasificación estelar comenzó en 1881, cuando Edward Charles Pickering, director del Observatorio de Harvard, adquirió varios telescopios de gran angular, dotados de prismas para analizar los espectros de las estrellas.

Dichos telescopios imprimían en las placas fotográficas cientos de estrellas en una sola exposición (que duraba horas). Las placas tenían un tamaño de 20 x 25 centímetros y en ella se imprimían los espectros provenientes de la luz de las estrellas.

Pero a Pickering se le presentó un inconveniente: las placas se acumulaban en el observatorio y requerían ser analizadas, en consecuencia el volumen de datos que entraban en su observatorio estaba excediendo la capacidad de su personal para analizarlo.

Para subsanar el problema, Pickering resolvió despedir a su asistente masculino —a quien debía pagarle el doble que a una mujer— y lo reemplazó con su criada, Williamina Fleming. Su nueva asistente sería la semilla del harem, y más tarde se convertiría en la supervisora de las ❛calculadoras de Harvard❜.

Fleming, de sirvienta a supervisora de estrellas

Williamina Fleming. Fuente: www.omicrono.com

Williamina Fleming. Fuente: www.omicrono.com

En el año 1886, Williamina Fleming inició su primer proyecto de clasificación de estrellas en el observatorio. La supervisora de estrellas refinó el viejo sistema del Padre Secchi, basado en las similitudes de las medidas de las líneas espectrales.

Según el portal http://www.cienciahistoria.com/

❝Ella junto a Pickering hicieron una subdivisión de los cuatro tipos originales propuestos por Secchi en trece clases representadas por las letras del alfabeto, saltándose la j por ser fácilmente confundida con la i. Por ejemplo, las estrellas clasificadas por A se caracterizaban por poseer espectros con líneas muy fuertes en la zona del hidrógeno, principalmente la línea H alfa. A medida que se avanzaba en los tipos B, C, D…, las líneas del hidrógeno se atenuaban progresivamente. Pickering añadió a estas clases tres más, la O, P y Q, las cuales cubrían los espectros de estrellas inusuales para ese momento.❞

El agotador trabajo de Fleming de clasificación de estrellas produjo un catálogo de 10351 estrellas del hemisferio norte publicado en 1890.

A pesar de los logros, Fleming se quejaba en privado del poco salario que recibía por su laboriosa tarea.

Extracto de su diario:

❝He tenido una conversación con el director en referencia a los salarios de las mujeres. Él parece pensar que ningún trabajo es demasiado o excesivamente duro para mí, independientemente de la responsabilidad o de la cantidad de horas. Pero si saco a relucir la cuestión del sueldo me dice inmediatamente que recibo un salario excelente con respecto a los estándares femeninos. […] A veces me siento tentada de abandonar y dejar que contrate a un hombre para hacer mi trabajo, de modo que se dé cuenta de lo que obtiene por mil quinientos dólares al año conmigo comparado con los dos mil quinientos de otros asistentes. ¿Piensa él alguna vez que tengo una casa y una familia a la que atender igual que los hombres? Pero supongo que una mujer no tiene derecho a semejantes comodidades. ¡Y esta se considera una época ilustrada! … El director espera que trabaje de 9 a 6 aunque mi horario es de siete horas al día y me siento casi al borde del colapso. Ciertamente hay una gran presión en el trabajo pero ¿por qué dejar caer tanta sobre mí y pagarme tan poco con respecto a otros, que vienen y van y se toman las cosas con tranquilidad?❞

La constelación de mujeres que nunca brilló

Annie Jump Cannon, Antonia Maury, Margaret Harwood o Henrietta S. Leavitt, entre otras, se fueron sumando a este grupo. Básicamente se dedicaban a catalogar y clasificar estrellas midiendo variables como el brillo, la posición y el color de cada astro a partir de placas fotográficas, un trabajo por el que obtenían salarios muy inferiores a los de los hombres.

Durante mucho tiempo estas mujeres cayeron en el olvido, eclipsadas por Pickering y otros astrónomos. La sociedad científica consideraba que lo único que hacían era contar, computar espectros estelares. Por lo que Williamina tubo que acostumbrarse, al igual que el resto del harem, a que su jefe firmara sus trabajos.

Una injusticia astronómica

En varias ocasiones, Fleming vio cómo se le negaba el crédito de sus descubrimientos. Entre ellos el hallazgo de la famosa Nebulosa de la Cabeza de Caballo, que encontró en la placa B2312, tomada por William Henry Pickering, hermano de Edward.

El artículo donde Edward Pickering anunció los resultados, señalaba que el trabajo había sido realizado por Williamina, pero el responsable de compilar el Nuevo Catálogo General de Nebulosas y Cúmulos Estelares obvió su nombre y atribuyó los hallazgos a Pickering.

Nada fácil la vida de mujer y científica en ésta época. Desde este espacio aplaudimos a estas heroínas y animamos a investigar más sobre las ❛calculadoras de Harvard❜.

Foto original de la nebulosa cabeza de caballo (placa B2312). Crédito: Harvard University Archives

Foto original de la nebulosa cabeza de caballo (placa B2312). Crédito: Harvard University Archives