Salvar al fotógrafo Henrique Avril


Somos hijos de la imagen y de la memoria.

Gracias a la narrativa fotográfica de Henrique Avril, los seres del presente descubrimos una Venezuela del Siglo XIX, poco conocida y poco mostrada en el ámbito de la imagen. Pero su nombre no figura en alguna placa, monumento, jardín o biblioteca.

Él, que con su cámara fotográfica de trípode y manto negro hizo un gran despliegue documental por centro, llanos y oriente venezolano. Él, que se convirtió en el hombre que sentó las bases del reporterismo gráfico en Venezuela. Él, prácticamente es un desconocido.

Su obra es un agujero hacia el pasado

Las fotografías de Henrique Avril son una ventana hacia el progreso de un país en blanco y negro, de escenas rurales, de la atracción por la tierra, en particular paisajes y escenas representando a personas que trabajan en el campo, y escenas cotidianas en los grandes espacios de interacción social, como las plazas, puertos o iglesias. 

Nació en Barinas en 1870 y murió en 1950. Durante su vida capturó paisajes, arquitectura, construcciones, tradiciones, costumbres y comunidades indígenas de la Venezuela del siglo XIX y las mostró en una de las publicaciones más importantes del momento. Fue corresponsal ad honorem de la revista caraqueña “El Cojo Ilustrado” (1892-1915).

El primer reportero gráfico

El fotógrafo es catalogado por Antonio Padrón Toro, cronistas de la fotografía del S.XIX, como el primer reportero gráfico de nuestro país. También Henrique fundó el primer club de fotografía venezolano, el “Club Daguerre” (Carúpano, 1897) donde realizaba expediciones y tomas fotográficas junto a otros aficionados; y fue uno de los pioneros en la incursión de técnicas de pictorialismo, tan de boga en Europa para esa época.

Sin embargo, Avril es el apellido de un fotógrafo aficionado al que no se le ha hecho justicia.

Patrimonio Cultural de la Nación

Propongo decretar Patrimonio Cultural de la Nación, toda la obra artística de Henrique Avril, para llevarla a la máxima expresión de difusión en Venezuela; y hago un llamado al Instituto del Patrimonio Cultural, creado en el año 1993 como el órgano rector en materia de protección y defensa del patrimonio cultural, a registrar, proteger y difundir la obra de éste fotógrafo como muestra de la identidad nacional.

La Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural en el artículo 6, numeral 9, define que: los objetos y documentos de personajes de singular importancia en la historia nacional y sus creaciones culturales transcendentes serán declarados como bienes de interés cultural.

También la Ley anteriormente citada en su artículo 29 señala que “están sometidos a esta Ley los bienes muebles de cualquier época propiedad de particulares, que a juicio del Instituto del Patrimonio Cultural sea de interés conservar por su excepcional valor histórico o artístico. Dichos bienes serán inscritos en un catálogo especial”.

Entre las actuaciones necesarias para saldar esta deuda histórica, figuraría la exposición de su obra en una Fototeca creada en Puerto Cabello, donde transcurrió el mayor tiempo de su vida y legado; con el objetivo de adquirir, organizar, conservar y catalogar fotografías del autor para su posterior difusión.

Salvar a Henrique Avril del olvido es rescatar parte de la memoria histórica de nuestro país.